Emergencias y resiliencia: sacar sonrisas donde no las hay

Durante los 13 años que la Fundación Fútbol Más lleva trabajando en diferentes lugares del mundo, varios capítulos de esa historia han estado marcados por la intervención en zonas que han sido golpeadas por catástrofes naturales y crisis humanitarias. ¿Es posible resignificar el trauma de las comunidades tras haber perdido o dejado atrás casas, vecinos, amigos o familiares, ocupando una pelota de fútbol?

Ocho diferentes tipos de intervenciones en contextos de emergencia ha tenido Fundación Fútbol Más: la primera el año 2015 en Chile, luego del inusual temporal de lluvia en la Región de Atacama. En Ecuador, un año después, en la provincia de Manabí, tras un terremoto que afectó a miles de personas. Situación similar a la que en 2017 enfrentó en México en los distritos de Oaxaca y Morelos. En México en 2018 para apoyar en la caravana migrante, una emergencia que sin ser natural, sí era humanitaria. Ese mismo año, en Francia, también se trabajó en contextos de migración forzada. Mientras que en Chile, tras los incendios en Santa Olga, Fútbol Más intervino en la zona de la catástrofe.

A cinco años de la primera experiencia en contextos de emergencia, Fútbol Más se ha posicionado a nivel mundial tras haber creado un programa específico para este tipo de situaciones que consta de una malla de resiliencia para intervenir en dichas condiciones. A continuación, un relato de algunas de esas vivencias.

Ecuador, 2016

El 16 de abril de 2016, un terremoto 7.8 se registró en la provincia ecuatoriana de Manabí. Como respuesta, la Fundación Colunga había abierto un fondo para que organizaciones fueran a prestar ayuda durante la emergencia. Fútbol Más postuló y se lo adjudicó. Lucas Siqués, sicólogo de 24 años en ese entonces, fue el designado por la fundación para ir a liderar el proceso que inició un par de meses después de la catástrofe.

Al llegar a Manta, una de las ciudades afectadas por el terremoto, Lucas se encontró con todo el centro histórico en el suelo y el comercio en la calle. El 2 de agosto de ese 2016, en el cumpleaños de Lucas, Fútbol Más inició el trabajo sociodeportivo simultáneamente en cuatro albergues. “Nos encontramos con niños y niñas con mucha necesidad afectiva. Empezamos a cubrir eso y resultó que el programa a nivel de vínculos fuera potente y también se logró calar hondo en las familias. Hubo mucha participación, casi 300 niñas y niños en un total seis meses de intervención”.

Justamente en uno de los cierres del programa llegaría una de las frases que para Lucas y Fútbol Más significó la validación de un programa enfocado en el trabajo postraumático de niñas, niños y sus comunidades. “Nos cambió la vida”, señaló una de las apoderadas de Cristo Rey, uno de los barrios donde la fundación trabajó tras la reubicación de las personas que habían estado en los albergues. Con esa frase, Lucas dimensionó la magnitud de la metodología en las dinámicas familiares.

México, 2017

Son cerca de las 13 hrs del 19 de septiembre de 2017 en Ciudad de México. Lucas junto a otras tres personas comen en un local unos chilaquiles con queso gratinado en salsa verde. A inicios de ese año, Lucas había llegado al país azteca a trabajar por la Fundación Fútbol Más a una comunidad de la ciudad. Antes lo había hecho en Ecuador y en Chile. Al momento en que la mesera deja los cuatro platos de comida en la mesa, el suelo comenzó a moverse. Solo quedó un plato encima y los otros tres cayeron por el movimiento. Se registraba así un terremoto de intensidad 7,1. “Todo crujía”, recuerda Lucas.

Dio la casualidad, que la misma persona que un año antes había dado forma al programa post emergencia en Ecuador a raíz del terremoto, debía enfrentar un desafío similar, pero ahora en México.

“Unicef México confió en nosotros para poder desarrollar una intervención en conjunto en Oaxaca y Morelos, que también fueron afectados por el terremoto”, comenta Lucas. De inmediato, profesionales de ambas organizaciones fueron a conocer los albergues para que el 1 de enero estuviese listo el inicio de las clases en los seis lugares donde se ejecutaría el programa que duraría seis meses de intervención donde el factor transversal sería la resolución acertiva de conflictos.

“Las primeras clases eran más de involucramiento, sin categorías. Nos paseábamos con un megáfono entremedio de las carpas de los albergues o en las comunidades tocando puertas para invitar a la gente. Los niños y niñas acompañaban ese recorrido con sus petos. Siempre fuimos capaces de convocar muchas personas”.

Caravana migrante, 2018

Debido al vínculo generado entre Fundación Fútbol Más y Unicef a partir del terremoto, surgió la posibilidad de atender una de las crisis humanitarias más masivas del 2018. Era domingo y el celular de Lucas sonó, el llamado justamente vino de Unicef, “necesitamos que se vengan mañana. Hace una semana viene caminando una caravana de dos mil personas desde el sur de México hasta la capital. Los estamos recibiendo en un estadio llamado El Palillo en Ciudad Universitaria. Necesito que vengan”.

De inmediato, Lucas llamó a Ariana, profesora de Fútbol Más en México, para decirle que se iban a El Palillo y que llevara a una de las lideresas del programa para que les ayudara.

Al llegar al lugar, Lucas y el equipo debieron comenzar  de inmediato a trabajar, “se veía gente durmiendo en las graderías, muchas carpas que se levantaron en la cancha y nosotros ahí entremedio con un balón de fútbol solamente. Hicimos unos círculos y partidos entremedio, así iniciamos”, recuerda.

Unicef pidió que acompañáramos  la caravana hasta Tijuana a la frontera norte y ahí tuvimos que sumar profesoras de Fútbol Más de otras ciudades. Mientras, seguía llegando gente hasta la frontera y entrando nueva desde el sur. En ese momento Fútbol Más tuvo una intervención en CDMX, dos en Tijuana y seis en Chiapas, lo que decantó en un programa de transferencia metodológica e integración comunitaria. Se capacitaron a estudiantes de Ed. Física de dos universidades en Fútbol Para el Desarrollo en contexto de movilidad y en paralelo se trabajó con un programa Barrios para los niños y niñas que se encontraban en albergues, con el objetivo de integrarlos en las comunidades.

Actualidad

Hoy, la fundación se encuentra trabajando en Kenia, junto a ACNUR, en diferentes campos para refugiados en una intervención que comenzó en octubre de 2020 y que tiene a más de 10.000 niños y niñas como beneficiarios/as. En el mismo continente, pero en Mozambique, Unicef nuevamente nos abre la puerta a intervenir luego de que dos ciclones golpearan ese país en 2019. Las familias debieron restablecerse en 40 áreas designadas por el gobierno en las provincias de Sofala y Manica. Ahí, Fútbol Más tendrá el objetivo de instaurar herramientas para la vida y de generar espacios seguros para niños, niñas, adolescentes y sus familias. En total, la cobertura en ambas provincias será de 7.350 beneficiarios y beneficiarias.

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